Mesada para niños: cuánto dar y si debe pagar las tareas
Actualizado el Read in English
La mesada para niños (o el domingo, como le dicen muchas familias en México) puede ser un puñado de monedas contadas en la mesa de la cocina, unos billetes en un sobre o puntos en una tabla. Sea como sea, le da a tu hijo o hija algo poco común a su edad: decisiones reales con dinero, pero con poco en juego. Aquí verás cuándo empezar, tres formas comunes de organizarla, cómo elegir la cantidad y si ligarla a las tareas. No hay una sola respuesta correcta. Tú conoces tu presupuesto, tus valores y a tu hijo o hija: toma lo que te sirva y deja lo demás.
Para qué sirve la mesada para niños
Piensa en la mesada como dinero para practicar. Un niño que tiene un poco de dinero propio puede ahorrar para algo, gastarlo en algo que lo decepciona y volver a intentarlo la semana siguiente. Esos errores tempranos cuestan unas monedas, no un sueldo años después.
La conversación importa tanto como el dinero. Las páginas Money as You Grow de la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB, en inglés) dicen que, para el desarrollo del niño, lo más importante de la mesada es hablar contigo sobre sus planes para ese dinero. Así que, cuando le des lo de la semana, hazle una pregunta sencilla: "¿Qué piensas hacer con él?". Una semana después: "¿Cómo te fue?".
Cuándo empiezan las familias
No hay una edad fija. Muchas familias empiezan cuando el niño ya cuenta algunas monedas y entiende que el dinero sirve para comprar cosas. Para los más pequeños, los consejos de ahorro de la CFPB (en inglés) empiezan con una idea que puedes decir en voz alta mientras esperan turno en el columpio o cuentan los días para una fiesta: algunas cosas vale la pena esperarlas.
Algunas señales de que tu hijo o hija podría estar listo:
- Pide cosas en la tienda y se fija en los precios.
- Puede esperar unos días por algo que quiere, al menos a veces.
- Le gusta contar, ordenar o jugar a la tiendita.
Si todavía no llega ahí, no pasa nada. Un sistema de puntos en casa (más abajo hablamos de eso) puede ser un primer paso tranquilo.
Tres formas comunes de dar la mesada
Cada una tiene sus pros y sus contras.
Una mesada fija. Tu hijo o hija recibe la misma cantidad el mismo día cada semana, sin condiciones. Las tareas son parte de la vida en familia y van por separado. Lo bueno: la lección se queda en el dinero y nadie negocia cada tarea. Lo difícil: algunos niños no ven la relación entre trabajar y ganar.
Una mesada por tareas. El niño gana dinero por tareas concretas, como darle de comer a la mascota o doblar las toallas. Lo bueno: muestra con claridad que el trabajo se paga. La CFPB sugiere decirle a tu hijo o hija que puede ganar dinero con una mesada o haciendo trabajos para la familia o para otras personas (en inglés). Lo difícil: un niño puede decidir saltarse la tarea y también el dinero, y algunas familias no quieren que ayudar en casa se sienta como un empleo.
Una base fija más trabajos extra pagados. Llega una cantidad pequeña y constante cada semana, y los trabajos más grandes que van más allá de lo de siempre (lavar el carro con un adulto, barrer las hojas del patio, ordenar una repisa de la cochera) pueden sumar más. La CFPB sugiere hablar de qué se considera "extra" en tu familia y cómo se gana. Para muchas familias es un buen punto medio: ayudar en casa sigue siendo parte de ser familia, y el esfuerzo extra tiene su pago.
¿La mesada debe pagar las tareas?
Es una de las preguntas que más discuten los padres, y hay buenas razones en los dos lados.
Razones por las que algunas familias las unen:
- Los niños ven que el esfuerzo y el dinero van de la mano.
- La semana tiene una estructura clara.
- Los más grandes pueden tomar trabajos mayores cuando quieren ahorrar más rápido.
Razones por las que otras las separan:
- Levantar tu plato de la mesa es parte de vivir juntos, con pago o sin él.
- Un niño que ya tiene suficiente dinero por ahora puede simplemente saltarse la tarea.
- Regatear el precio de cada tarea puede tapar las lecciones sobre el dinero.
Si no estás seguro, la base más extras te deja probar un poco de las dos. Puedes ajustar después de uno o dos meses. Decir "vamos a probar esto un mes y luego platicamos cómo va" ayuda a que el cambio no se sienta como castigo.
Cómo elegir la cantidad: opciones, no reglas
No hay un número correcto para todos, y nada de esto es asesoría financiera. La cantidad que funciona depende de tu presupuesto y de lo que la mesada deba cubrir. Estas son algunas formas en que las familias lo piensan:
- Ligarla a la edad. Algunas familias usan una fórmula sencilla según la edad y la suben en cada cumpleaños. A muchos niños les gusta porque es predecible.
- Ligarla a lo que cubre. Si la mesada tiene que alcanzar para gustitos o la merienda de la escuela, tiene que ser mayor que una pensada solo para ahorrar y pequeños antojos.
- Empezar con poco y ajustar. Es más fácil subir una cantidad modesta que bajarla. Muchas familias la revisan una vez al año.
- Que sea constante. Una cantidad pequeña que llega cada semana enseña más que una grande que a menudo se olvida.
Lo más seguro es que tu hijo o hija compare con sus amigos. La CFPB sugiere estar listo para hablar de la situación y las prioridades de tu propia familia. Está bien decir: "Cada familia lo hace distinto. Así lo hacemos nosotros".
Ahorrar, gastar y compartir
Separar el dinero en frascos hace que las decisiones se vean. Para los más pequeños, la CFPB sugiere buscar un frasco o una lata y marcarlo para ahorrar, para que tu hijo o hija pueda comprar un juguete o un gusto cuando junte lo suficiente. Muchas familias agregan dos frascos más:
- Ahorrar: para una meta de unas semanas, como un libro o una pelota.
- Gastar: para cosas pequeñas ahora.
- Compartir: para un regalo para un hermano o una abuela, o para una causa que elija tu hijo o hija.
Cómo repartirlo depende de ti. Para niños más grandes, los consejos de ahorro de la CFPB incluyen una idea que usan algunas familias: animar al niño a ahorrar el 10 por ciento del dinero que recibe. La misma página sugiere ponerse una meta de ahorro y dividirla en pasos pequeños, y menciona como opción un plan en el que el adulto aporta un poco por cada peso o dólar que el niño ahorra. Un dibujo de la meta pegado en el frasco ayuda.
Deja que la meta la elija tu hijo o hija, aunque tú no la escogerías. Ahorrar tres semanas para un álbum de estampas también es ahorrar.
Puntos antes que efectivo para los más pequeños
Para niños de preescolar y de los primeros años de primaria, las monedas pueden ser abstractas y se pierden fácil. Los puntos, estampitas o fichas pueden hacer el mismo trabajo primero. Tu hijo o hija gana puntos, ve cómo se juntan y los cambia por algo que eligieron antes: una ida al parque, escoger la comida de un día, un paquete nuevo de plumones.
Los puntos enseñan las mismas ideas que el dinero, de forma más sencilla:
- Ganar cuesta esfuerzo o tiempo.
- Esperar puede traer algo más grande.
- Gastar los puntos ahora deja menos para después.
Cuando empiece a preguntar por dinero de verdad, puedes pasar a las monedas o cambiar los puntos por una pequeña cantidad de efectivo una vez a la semana.
Sigan hablando de dinero
Una plática corta y frecuente hace más que un sermón largo. Algunas preguntas para probar:
- "¿Para qué estás ahorrando ahorita?"
- "¿Valió la pena?"
- "Si solo pudieras escoger una de estas dos cosas, ¿cuál sería?"
Pensar en voz alta también ayuda. Cuando explicas tus propias decisiones, tu hijo o hija escucha las razones y no solo el resultado. En la tienda podrías decir: "Hoy compro la marca más barata porque estoy ahorrando para el viaje". Los niños aprenden mucho viendo decidir a los adultos.
¿Y si tu hijo o hija gasta todo en algo que se rompe al día siguiente? Intenta no rescatarlo ni regañarlo. "Qué decepción. ¿Qué harías la próxima vez?" es una lección que se queda.
Cómo ayuda QEST
En QEST, tú creas los Qests (las tareas y rutinas) para cada hijo o hija. Cuando termina uno, tú u otro cuidador lo aprueba y gana Qs. Tu familia decide las Recompensas y cuántos Qs cuesta cada una, así que los niños ahorran Qs para metas que ayudan a elegir, igual que los puntos antes del efectivo. También puedes invitar a abuelos, niñeras y cuidadores a aprobar Qests y dar Qs. En la Aventura con Q, el pingüino, los niños conocen a Capa la capibara, que ahorra para una meta, y a Tara la tortuga, que va de compras con una lista. QEST funciona en inglés y en español.
Empieza el Qest de tu familia
Elige una Recompensa que tu hijo o hija quiera y crea dos o tres Qests para ganarla esta semana.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad conviene empezar a dar mesada?
No hay una edad fija. Muchas familias empiezan cuando su hijo o hija ya cuenta algunas monedas, se fija en los precios y puede esperar unos días por algo que quiere. Si todavía no está listo para el efectivo, un sistema de puntos o estampitas en casa enseña lo mismo de forma más sencilla: ganar cuesta esfuerzo, ahorrar trae algo más grande y gastar ahora deja menos para después.
¿Cuánto debo darle de mesada a mi hijo o hija?
No hay un número correcto para todos, y lo que funciona depende de tu presupuesto y de lo que la mesada tenga que cubrir. Algunas familias la ligan a la edad y la suben en cada cumpleaños; otras la ligan a los gastos que el niño ya maneja. Muchas empiezan con poco, porque es más fácil subir una cantidad que bajarla, y la revisan una vez al año.
¿Está bien quitar la mesada como castigo?
Muchas familias mantienen la mesada separada de la disciplina, para que el dinero siga siendo una herramienta para aprender y no una amenaza. Si en tu casa la mesada depende de las tareas, una tarea sin hacer simplemente significa que ese dinero no se ganó esa semana, y eso se siente distinto a perder dinero que ya tenía. Elijas lo que elijas, explica la regla con anticipación.
Fuentes
- Money as You Grow: School-age children to preteens, Consumer Financial Protection Bureau (consumerfinance.gov)
- Money as You Grow: Explore earning (school-age children to preteens), Consumer Financial Protection Bureau (consumerfinance.gov)
- Money as You Grow: Explore saving (school-age children to preteens), Consumer Financial Protection Bureau (consumerfinance.gov)
- Money as You Grow: Explore saving (young children), Consumer Financial Protection Bureau (consumerfinance.gov)